La Tierra... el único planeta que conocemos con vida.


Una maravilla que es debida a su peculiaridad como cuerpo celeste, que hasta ahora no hemos replicada en ningún otro planeta. Pero seguimos enviando nuestras naves espaciales en busca de nuevos mundos... aunque, quizá, debamos no olvidarnos de la más grande de todas las naves espaciales que tenemos.