Los lémures usan a los ciempiés como insecticida natural y se colocan con ellos. Suelen comer fruta, pero de vez en cuando capturan a un ciempiés que se enrosca sobre sí mismo cuando lo pillan y segrega cianuro para defenderse. Una vez el lémur le ha mordido lo lanza de nuevo al suelo y se frota el pelaje con el cianuro del ciempiés para protegerse de los mosquitos. Como efecto secundario el cianuro droga al lémur que saliva profusamente y entra en trance.