La búsqueda de nuevos planetas y la mejora de las tecnologías están dando frutos de manera constante. En una primera fase los nuevos mundos encontrados casi siempre se correspondían con enormes gigantes gaseosos, mucho más fáciles de captar como es lógico. Ahora con técnicas perfeccionadas los pequeños planetas rocosos están ya cayendo en nuestros catálogos. Y entre ellos, unos pocos, son considerados como potencialmente habitables, convirtiéndose así en objetivo prioritario de nuestros más potentes telescopios en busca de unas señales de vida que todavía no estamos preparados para detectar, salvo exageraciones brutales y obvias muy difíciles de darse. Esta es una lista conservadora, donde seguramente no están todos los que son, pero si me he asegurado de que todos los que están seguramente lo son.