Cuando hablamos de sentimientos, de emociones, casi nunca pensamos en la ciencia. De hecho, hasta hace poco la ciencia renegaba de "lo sentimental" y su estudio se relegaba a la poesía. Pero esta situación ha cambiado y antropólogos, psicólogos, neurocientíficos e incluso investigadores de inteligencia artificial se han sumado al estudio de las emociones aportando nuevas piezas con las que completar el rompecabezas.