Los ataques al corazón ocurren cuando el flujo sanguíneo al músculo del corazón se bloquea. La causa más común son los depósitos grasos llamado placa en las arterias coronarias, que suministran sangre y oxígeno al corazón. La acumulación de la placa comienza ya en la niñez, cuando la grasa se deposita en las arterias. A medida que crecen, otras sustancias como las proteínas, el colesterol, las células blancas de la sangre y el calcio también se depositan contribuyendo a la acumulación. Esta acumulación de la placa se llama enfermedad arterial coronaria. Si el músculo cardíaco no recibe suficiente sangre y oxígeno para satisfacer sus necesidades, una persona puede experimentar angina de pecho, un tipo de dolor en el pecho. Si la acumulación de placa se rompe, el cuerpo trata de arreglarlo mediante la formación de un coágulo. Este coágulo puede bloquear la arteria coronaria y prevenir el flujo de sangre y oxígeno al punto de que el músculo cardíaco muere, causando un ataque al corazón.