Hace mucho tiempo en una galaxia media del universo de distancia, un torrente de rayos gamma de alta energía comenzó su viaje a la Tierra. Cuando llegaron en abril, el Telescopio Espacial de Rayos Gamma Fermi de la NASA captó la explosión, que ayudó a dos observatorios de rayos gamma terrestres a detectar algo de la luz de más alta energía jamás vista desde una galaxia tan distante.