Ya se trate de un abrazo que se prolonga durante demasiado tiempo, un silencio insoportable en la conversación, o que conviven con una pareja que acaba de romper, la incomodidad es una parte inevitable de nuestras vidas. Estos sentimientos en realidad juegan un papel crucial en la forma en que nos relacionamos unos con otros. En pocas palabras, como animales sociales, no podemos vivir sin la incomodidad.