Durante 10 000 años, la humanidad sufrió el flagelo de la viruela. El virus mató a casi un tercio de sus víctimas en un lapso de dos semanas y en los sobrevivientes dejó cicatrices horribles. Pero Simona Zompi elogia a las valientes almas—una monja budista, un niño, una vaca, una ordeñadora y el médico Edward Jenner—que detuvieron la propagación de esta enfermedad desastrosa, lo cual nos permite hoy en día estar libres de viruela.